Los basureros a cielo abierto son áreas designadas para la disposición de desechos sólidos urbanos sin ningún tipo de control ni gestión adecuada. Estas áreas se caracterizan por la acumulación desordenada de residuos, que no solo afecta el medio ambiente, sino también la salud y el bienestar de las comunidades circundantes. Los basurales a cielo abierto carecen de medidas mínimas de seguridad por lo que puede encontrarse todo tipo de residuos, incluso patogénicos y peligrosos. Tampoco cuentan con la impermeabilidad de los suelos donde se emplazan o la distancia adecuada respecto de las napas freáticas, los cursos de aguas superficiales, los centros urbanos u otras áreas susceptibles de recibir los impactos derivados de estas instalaciones.
Al no contar con suelo impermeabilizado, los basurales a cielo abierto resultan un foco de contaminación, tanto por la generación de líquido lixiviado como por la emisión de gases de efecto invernadero.
La contaminación del suelo repercute en los ciclos de vida de las plantas. A su vez los residuos mal dispuestos pueden generar la proliferación de plagas y vectores de enfermedades diversas.
Existe además el riesgo de que los residuos sean incinerados de forma espontánea o intencional, y en el caso de los plásticos y otros materiales puede derivar, también, en la emisión de sustancias tóxicas, aumentando la concentración de contaminantes atmosféricos como óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre o metales pesados, como el mercurio, el plomo, el cromo o el cadmio.
El problema de los basurales a cielo abierto exhibe otros desafíos asociados. El tratamiento diferenciado y controlado, como parte de una estrategia general de promoción de la economía circular, no sólo reduce el volumen de los desechos y sus efectos contaminantes, sino que fortalece el trabajo de las y los recuperadores. A su vez, una gestión eficiente de los residuos evita la contaminación por emanaciones tóxicas, pero también permite la reutilización de los residuos, convirtiéndolos en recursos que pueden ser reinsertados en el sistema productivo, a través del reciclaje o de la extracción del biogás para generar energía. En ese sentido, la gestión de los residuos resulta una cuestión tanto ambiental, como sanitaria, social y económica que merece un abordaje integral.

Este problema de los basurales a cielo abierto en la región del departamento General Roca, se había solucionado parcialmente con la construcción de una Planta de Residuos Sólidos Urbanos ubicada a unos 5 kilómetros al este de la ciudad de Huinca Renancó. Esto permite que pueblos como Villa Valeria, Nicolas Bruzzone, Mattaldi, Villa Huidobro recolectarán los residuos domiciliarios y posteriormente fueran llevados a dicha planta para su tratamiento. Los basurales a cielo abierto persistieron en estas localidades pero con un menor tamaño y por ende controlables ya que gran parte de los residuos eran derivados a la planta.
En el caso de Villa Valeria, el basural sigue existiendo ya que los vecinos continúan yendo a arrojar la basura en el lugar. La basura que el camión de basura no recoge la gente va y lo deposita en el basurero. Se encuentra a unos escasos 5 km del pueblo. Sufre constantes incendios intencionales que generan humo que llega hasta la localidad y afecta a los ciudadanos, además de dañar el medio ambiente.


